Superada la euforia colaboracionista de las grandes entidades financieras tras la intervención de Banesto, el plan de saneamiento atraviesa una zona gris, en la que los intereses particulares comienzan a anteponerse a los generales que motivaron la medida del Banco de España. La información sobre la situación real de Banesto se ha convertido en un bien preciado y esta revista ha podido constatar el malestar de ciertas entidades que se sienten discriminadas a la hora de conocer los datos. Algunas de las decisiones sobre valoración de activos, la consideración de créditos a empresas públicas como Televisión e Iberia como posibles fallidos, cuando tienen el respaldo del Estado, y las incógnitas que aún persisten sobre la autocartera, son datos que pueden hacer variar en decenas de miles de millones las cuentas del banco e inclinar hacia un lado o hacia el otro el fiel de la rentabilidad.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados