El tabaco es la segunda sustancia psicoactiva con mayor prevalencia de consumo entre los estudiantes. Si bien evolutivamente se observa una caída en el consumo de tabaco en adolescentes, registrándose en la última encuesta ESTUDES los consumos más bajos de esta sustancia de toda la serie histórica, el incremento progresivo del uso del cigarrillo electrónico ha pasado al 54,6% de consumo en los jóvenes de 14 a 18 años, frente al 20,1% en la misma encuesta realizada en 2016. Además, se sabe que en muchos casos, el vapeo es la puerta de entrada a un posterior consumo de tabaco habitual.1 Sólo el 50% de los programas escolares para la prevención del tabaquismo se han mostrado eficaces en reducir la prevalencia del tabaquismo en el grupo de intervención frente a los controles.2 Para mejorar estos resultados, se deben buscar alternativas más eficaces a los programas existentes, intentando enfocar las intervenciones según las características de los adolescentes, factores de riesgo, edad de inicio de los programas, uso de nuevas tecnologías y participación activa de los alumnos.
El lema del Día Mundial Sin Tabaco del 2024 es: “Los jóvenes dan un paso al frente para denunciar la exposición al tabaco (#TobaccoExposed)”. El objetivo es que los jóvenes de todo el mundo insten a sus gobiernos a protegerlos de la tácticas abusivas que los fabricantes de tabaco dirigen a los jóvenes.3 En nuestro país, el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha campañas de prevención de tabaquismo dirigidas a jóvenes. En el año 2019, se presentó la campaña institucional contra el tabaco “El Tabaco Ata y Te Mata”,4 y en el 2023 el lema fue: “Y tú, ¿por qué fumas?”, dirigida a desvelar los falsos mitos respecto a motivos del inicio del tabaco y los riesgos del uso de vapeadores. En el Plan Integral de Prevención y Control del Tabaquismo 2024-2027, recientemente aprobado en nuestro país,5 uno de los objetivos clave es la prevención de tabaquismo y productos relacionados. Se ha propuesto el empaquetado genérico, la prohibición de aditivos de confieren aromas, aumentar el control de la venta de tabaco a menores y sobre la publicidad encubierta y promoción del consumo en redes sociales.
Además del Ministerio de Sanidad, las distintas comunidades autónomas promueven programas de prevención de tabaquismo a través de sus Servicios de Salud Pública y, a nivel local, hay múltiples iniciativas de prevención de tabaquismo en la etapa escolar a lo largo de nuestro país. Uno de estos proyectos se puso en marcha desde la consulta de tabaquismo del Hospital Mancha Centro, dependiente del Servicio de Neumología, en el curso 2015/2016, continuando hasta la actualidad.6 Está dirigido a alumnos de 1.o y 4.o de ESO (aproximadamente 600 alumnos por curso).
El programa consiste en una intervención educativa mediante charlas de prevención de tabaquismo de forma presencial, impartida por distintos profesionales de los servicios de neumología, odontología, oncología, cardiología, pediatría, atención primaria, unidad de conductas adictivas y enfermería. Los alumnos realizan una encuesta anónima de 30 preguntas sobre hábitos tabáquicos.
En el análisis de los resultados a lo largo de estos años (2015-2021), se objetiva una prevalencia de tabaquismo prácticamente mantenida, siendo del 10,3 % en el año 2016, con un descenso hasta el 9% en el 2019 y un nuevo aumento hasta 10,6 % en el 2021. El hecho de que la prevalencia de fumadores se mantenga prácticamente estable desde el inicio del programa de prevención y que la edad media de inicio se sitúe alrededor de los 14 años nos hace pensar que la población se beneficiaría de una intervención más precoz, con la finalidad de recibir la información antes del primer contacto con el tabaco. Por tanto, es importante destacar el papel del personal sanitario de distintas especialidades tanto en la prevención como en la promoción de la salud y la educación de la ciudadanía, además del soporte en el tratamiento de la deshabituación tabáquica.
En conclusión, como dice Eduardo Galeano: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo”. Por eso, son necesarios los esfuerzos en la lucha contra el tabaco, no sólo a nivel internacional, con el papel indiscutible de la OMS, los distintos gobiernos nacionales o autonómicos, sino también a nivel regional o incluso local. Deben impulsarse este tipo de iniciativas descritas u otras similares, como las llevadas a cabo por el Dr. Raúl Sandoval del Servicio de Neumología en el Hospital de Alcoy. Es mi deseo que se invierta en investigación para dilucidar qué métodos de prevención de tabaquismo en jóvenes son los más eficaces y puedan contrarrestar la influencia devastadora de la industria del tabaco, y que de una vez por todas podamos vencer esta pandemia del tabaquismo en nuestro planeta.
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