Agredida y presunta instigadora competirán juntas en Noruega la última semana de febrero. Son las patinadoras estadounidenses Nancy Kerrigan y Tonya Harding. La buena y la mala de una historia real que supera toda la intriga de una telenovela. Es la historia de una ambición sin límites: la fama y el dinero frente al ostracismo. El abismo entre convertirse o no en la número uno. Nunca antes en la historia del patinaje artístico en Estados Unidos se ha dado tanta publicidad a este deporte, y no ha sido precisamente por su belleza plástica, sino por los escabrosos entresijos que rodearon a la agresión de una patinadora atractiva llamada a convertirse en una gran figura internacional.
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