La Asamblea del año XIII en el Río de la Plata es el momento más representativo de la velocidad revolucionaria, con su cadencia allegro hacia una libertad más amplia, hacia una igualdad más perfecta, hacia una independencia de la Nación que, jamás declarada formalmente, trasluce sin embargo en cada uno de sus gestos, como la creación del Himno Nacional Argentino. Una conciencia contemporánea sensible a los encantos del anacronismo puede hallar en la Asamblea General Constituyente de 1813 la confirmación de que la democracia es ante todo movimiento. Sin embargo, para equilibrar esa percepción dinámica, hay que subrayar que su proyecto no es acelerar la revolución, sino terminarla. “Cerrad ya el período de la revolución, abrid la época de la paz, y de la libertad”, dice al declararse autoridad legítima. La tensión entre esas dos concepciones de la temporalidad histórica es el tema de este artículo.
The Asamblea del año XIII, the 1813 Constitutional Assembly in the Río de la Plata, represents at its best revolutionary velocity, with its allegro rhythm towards wider liberties and a more perfect equality, towards an independence of the nation that, without being officially declared, inspires many of its gestures, like the creation of Argentina’s national anthem. A contemporary observer fond of anachronisms might find in it a confirmation that movement is an essential element of democracy. Yet, this dynamic perception should be balanced by reminding that the Assembly’s main project is not to accelerate the revolution, but to terminate it. “Close the period of the revolution, open the epoch of peace and freedom”, says its inaugural declaration. This paper focuses on the tension between these two conceptions of historical temporality.
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