"Me siento cómodo en Tibigardens y me siento cómodo con Javier de la Rosa", dice Emilio Cassinello un año después de concluir su labor de Comisario en la Exposición Universal de Sevilla y de dar la campanada fichando por el controvertido financiero catalán para promover un parque recreativo multitemático en Tarragona. Un parque cuya financiación ha provocado ya intereses encontrados por parte del Gobierno y de la Generalitat. El ex diplomático asegura en abril de 1995 y lo defiende con el mismo entusiasmo con que defendió y defiende hoy, a pesar del déficit multimillonario, la Expo 92.
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