Unidos por el interés, los cuatro diputados tránsfugas del Parlamento cántabro decidieron abstenerse en la última moción de censura presentada contra Juan Hormaechea, jefe del ejecutivo de Cantabria, por el socialista Jaime Blanco. Los cuatro representantes de la Unión por Cantabria primero pusieron su voto a disposición del líder del PP, José María Aznar, que les ignoró; después, se barajó la posibilidad de que el PSOE de Blanco pudiera haberles ofrecido una o dos vice-presidencias para poder derrocar a Hormaechea; y, finalmente, que éste último podría haber entregado altas cantidades de dinero -hasta cien millones de pesetas-, para salir airoso de su segunda moción de censura...
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