Busco comprender la habilidad de mirar, la base sólida de la historia del arte, pero específicamente el “cómo hacerlo” que damos por sentado con demasiada facilidad. Que el mirar lleva a ver no es algo obvio. En este artículo desarrollo una metáfora teórica que es social, ética y visual, y que puede ayudar a la historia del arte en su misión. La metáfora surgió de casualidad: una vez, en la calle, oí a un hombre de origen extranjero murmurar para sí: “ni siquiera me miran”. Fue entonces cuando apareció la semilla del cortometraje contenido en este artículo y surgió la metáfora teórica de la visibilización. La consecuencia de este “no mirar” y de la ausencia de compromiso con él a través del habla, es que él no pertenece, no es parte del grupo dentro del cual existe físicamente: la multitud.
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