Mario Conde dio por fin la cara, consiguiendo con sus cifras sembrar la duda en millones de ciudadanos españoles. El banquero, sin embargo, renunció a la batalla, acogiéndose al pacto que parece haberle ofrecido el poder político. Con Banesto muerto como gran banco, nos acercamos al nudo gordiano de la cuestión. ¿Reducción o no del capital? ¿Acordeón o piano? Pero, ¿está jurídica y contablemente justificada una operación de este tipo?.
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