Se han aducido numerosas razones para justificar lo beneficioso que resulta llevar a cabo un proceso de integración económica. En el presente trabajo destacamos dos: las economías de escala y las economías externas. Así como las primeras sirvieron como un argumento importante para aquellos que defienden un proceso de integración, las segundas han quedado relegadas cuando desempeñaban un papel relevante. Por tal motivo, en este trabajo consideramos las ventajas que pueden obtenerse con la integración económica por la generación y aprovechamiento tanto de las economías de escala como de las economías externas, lo que se traduce en un aumento del bienestar económico.
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