Citas sentimentales secretas. Reservas de habitación en apartados moteles. Discreta y eficaz actuación para garantizar los encuentros y piadosas mentiras a la esposa en caso de necesidad. Nada nuevo bajo el sol si los protagonistas fueran anónimos y no los miembros de la primera familia americana. Pero las citas se hacían para el entonces gobernador de Arkansas y hoy presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, y los dos hombres que aseguran que todo esto es cierto -incluidas las mentiras a Hillary- son dos policías del estado de Arkansas que durante años se encargaron de la seguridad personal del gobernador.
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