Mudos, sordos , ciegos y hasta paralíticos. Así se han quedado los personajes de la trama. Nadie sabe, pero, sobre todo, nadie contesta a las preguntas sobre el mayor escándalo de espionaje de los últimos años. Y es que más aún que el silencio, más aún que el miedo, lo que impera en torno a las diligencias judiciales abiertas por las escuchas ilegales del equipo de seguridad del conde de Godó, es la sospecha de que la verdadera batalla se está librando entre bastidores. Una guerra de medios de comunicación -por este orden- explican uno de los episodios más oscuros de lo que algunos han dado en llamar el "tardofelipismo".
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