Benedicto Alfaro ha salido de la cárcel de Carabanchel convertido casi en un héroe nacional, a cuenta de la increíble alcaldada de este moderno alguacil llamado Miguel Moreiras. El daño es para la Justicia, con mayúsculas. En un país castigado por la crisis y el creciente sentimiento de inseguridad jurídica, la necesidad de poner coto al poder omnímodo de estos "jueces de asalto", se está convirtiendo en un clamor.
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