No hay vida sin estrés y sin adaptación al estrés no hay vida. Y esa adaptación requiere de la intervención del sistema nervioso para una adecuada coordinación y ajuste de la intensidad de la respuesta a los estímulos estresantes (estresores). El sistema nervioso simpático es el principal responsable de las respuestas rápidas de adaptación al estrés, de las que el ejemplo clásico es la respuesta de “lucha o huida”. Esta respuesta está mediada por la adrenalina procedente de la médula adrenal y la noradrenalina procedente tanto de la médula adrenal como de las neuronas simpáticas posganglionares. Sin embargo, una activación simpática inadecuada, tanto en duración como en intensidad, puede estar en el origen de diversas enfermedades “relacionadas con el estrés” (hipertensión arterial insuficiencia cardiaca, dolor, etc.). Aunque tradicionalmente se ha considerado al sistema nervioso simpático como una unidad funcional, progresivamente ha ido abriéndose paso la idea de una contribución a la respuesta al estrés diferenciada entre la médula adrenal y las neuronas simpáticas ganglionares, con implicaciones fisiopatológicas también diferenciadas.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados