Saltar desde el helicóptero sobre la cubierta de un buque con mar picada o perseguir con la patrullera a cien kilómetros por hora a una lancha de contrabandistas -en noche cerrada- son algunas de las actividades cotidianas de un puñado de hombres, pertenecientes al Servicio de Vigilancia Aduanera de Algeciras, que se juegan la vida a diario para reprimir las mafias del tabaco y la droga asentadas en la zona. Un Cuerpo del Ministerio de Hacienda poco conocido que, con la máxima discreción, ha asestado en los últimos años severos golpes a la delincuencia organizada en torno al contrabando. En el último, la denominada "Operación Dakar", lograron aprehender 22.500 kilos del hachís más duro -lo que constituye el alijo más importante de Europa- cerrando, además, una nueva vía de entrada de ingentes cantidades de droga hacia el Viejo Continente.
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