Las fotografías de la princesa Diana tomadas por el propietario del gimnasio Bryce Taylor han desatado una auténtica tormenta en el Reino Unido. A sus 39 años, este nativo de Nueva Zelanda con aficiones a vestirse de Rommel, propietario de un gimnasio que se encontraba en quiebra y que llegó a pegar varios posters de Diana en su habitación confeccionados a partir de las polémicas fotografías, se ha convertido en el hombre más perseguido de Gran Bretaña tras su repentina desaparición. Mientras, Diana ha lanzado una batalla legal contra el diario sensacionalista que publicó las instantáneas y podría ser el primer miembro de la Familia Real británica que comparezca en un juzgado como acusador. El culebrón de Buckingham Palace tiene un nuevo episodio.
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