El acceso al poder de Boris Yeltsin es consecuencia de una profunda decepción. Si grande fue la esperanza levantada por la "perestroika" de Gorbachov, tanto mayor fue la desilusión de los rusos al comprobar que las cosas iban aún peor que con la "dictadura del proletariado", esto es, de la ·nomenklatura" del partido comunista, que continuaba en el poder bajo disfraz democrático.
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