El seny catalán no sólo se ha convertido para el Gobierno de Felipe González en la llave del Parlamento sino también en la palanca de la economía. De la mano de Narcís Serra, un centenar de empresarios agrupados en torno al Instituto de Empresa Familiar -el nuevo lobby en alza- ha encontrado casi expedito el otras veces vedado camino de La Moncloa. Tras nombrar secretario de Estado al que fuera su director, Alfredo Pastor, el presidente ha avalado su confianza en este club empresarial aceptando algunas cenas con su junta directiva. Es la alianza entre el poder político y la parte más productiva de la economía real; el repuesto de la ya fenecida "beautifull".
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