"¡Esto sólo lo arregla Nico o Enrique. El primero no quiere y el segundo no puede!". Esta es una de las muchas afirmaciones que corren de boca en boca en la sede de Santísima Trinidad y que, en el fondo, parecen compartir la mayoría de dirigentes comunistas, inmersos en las últimas semanas en el más absoluto desconcierto, hasta tal punto que la actual dirección del partido no tiene, hoy por hoy, -a escasos días del congreso- ni siquiera candidato que proponer para la Secretaría General del PCE.
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