En ocasiones el periodista tiene que ser incómodo al solicitar del hombre público explicaciones enojosas y que preferiría no dar en tal preciso momento. Este es el caso por el que vengo hoy a ver a Ramón Tamames, un hombre cordial y pletórico, con quien me gustaría hablar de economía, de paisajes, de costumbres exóticas o de grandes hipocresías mundiales... Pero la actualidad me obliga a importunarle con dos cuestiones candentes. Una, su abandono de Izquierda Unida, conservando el escaño parlamentario que obtuvo bajo esas siglas. Y otra, su acusación a Luis Yáñez (PSOE), de quien dijo que "snifaba coca", y la posibilidad de que el Grupo Socialista del Congreso conceda ahora el suplicatorio que el Tribunal Supremo demanda para procesarle. Empezamos por esto último.
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