Madrid, España
La palabra propia de la teología ante la cuestión del mal no es ni la ponerología, ni la teodicea, sino la soteriología. El mal adquiere su verdadero significado en una profunda teología de la salvación que integra en ella la doctrina de la creación, la cristología y la escatología. Por esta razón, la teología cristiana trata de comprender el mal en el horizonte de la historia de salvación que tiene su origen en el proyecto del Padre, su realización por medio del Hijo y su perfeccionamiento gracias a la acción del Espíritu. La fe y la teología cristianas afrontan la realidad del mal desde la esperanza que nos da la resurrección de Cristo, mientras caminamos por la fuerza y acción del Espíritu que nos conduce hasta la beatitud definitiva.
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