Son tan impresionantes como obsoletos. Los 381/45 -las piezas más grandes de la artillería española- tienen 17 metros de largo y disparan proyectiles de 800 kilos de peso hasta 40 kilómetros de distancia. Necesitan para ello una dotación de 22 artilleros, que los alimentan desde los cuatro pisos inferiores excavados en roca viva. Junto con otras piezas de menor calibre, un búnker subterráneo de mando y comunicaciones y una compleja red de detección y seguimiento electrónico de blancos, los "Navarone", adscritos al Mando de Artillería de Costa del Estrecho, MACTAE- constituyen la aportación terrestre a la "misión OTAN", ofrecida por España a la Alianza Atlántica para el "control del Estrecho de Gibraltar y sus accesos".
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados