El 29 de mayo de 1982, Rose-Marie Albach, se dormía para siempre. Los excesos de alcohol, de sedantes, y una existencia marcada por sucesivas tragedias personales, acabaron con la vida de quien, muy a su pesar, pasó a la historia del cine como Sissí Emperatriz. Romy Schneider, a los cuarenta y dos años, bajaba, voluntariamente, el telón de su vida.
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