El de futurólogo parece un oficio a extinguir, como lo fue, con sus límites más modestos, el de kremlinólogo. Wells y sus émulos marcan ya el paso tras la terca y prodigiosa realidad de cada día. La ciencia ficción se está dejando el apelativo entre los engranajes del futuro. El dos mil, que está a la vuelta de la esquina, nos está arrastrando hacia un mundo matemático, computerizado, donde el debate científico, cultural, sociológico constituye una aventura intelectual fascinante. Este reportaje quiere ser una modesta aproximación a esos temas.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados