Sevilla, España
Philippe Burty acuñó el término belle épreuve en el prefacio al álbum L’Eau-forte de la Société des aquafortistes en 1875. El capítulo sexto actualiza este concepto decimonónico estableciéndolo como punto de partida para la estampación artística. Burty mantuvo que la belleza de la estampa «aparte del sentimiento del artista que la ha concebido, está influida también por la habilidad del impresor que la ha hecho nacer y el gusto del aficionado que la sabe distinguir y la elige». En poco tiempo la belle épreuve supuso la distinción del grabado artístico con las estampas frías y reproductivas que durante muchos años fueron la versión oficial del grabado. Este pequeño texto es una oda a la estampación y a la capacidad de esta disciplina grabado para sensibilizar al espectador.
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