Los estadounidenses no han sido muy conscientes de su protagonismo frente al resto del mundo. Les sorprende ser el blanco de resentimientos y de los desafíos que plantean la Rusia de Vladimir Putin y la China de Xi Jinping. Después del último movimiento de Putin en Ucrania, los estadounidenses quizá aprendieron la lección, pero les costará trabajo entender cómo deberán actuar si no analizan lo que ocurrió con Rusia. Y ello requiere seguir debatiendo los efectos del poder de Estados Unidos.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados