"Dentro de poco no habrá más que viejos, y cuando estos se mueran, nos quedaremos sin pueblo. Así que, a estrujarse la cabeza. Hay que traer niños como sea". Y dicho y hecho, a Pedro Cañada Castillo se le ocurrió una brillante idea: regalar un cerdo ibérico a cada niño que nazca y a cada pareja que se case o se establezca en Calzadilla, localidad cacereña de la que es alcalde. Convenció a sus concejales, reunió el pleno y aprobaron la propuesta por unanimidad. Pueblo abundante en cerdos y burros, con perdón, pero escaso en niños, sus habitantes han acogido con satisfacción la curiosa oferta y han puesto manos a la obra con una consigna clara: "Esta noche... ¡a encargar la matanza!".
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