Macerata, Italia
Desde la década de 1990, una polémica ha afectado a la fenomenología. Esta polémica fue iniciada por Dominique Janicaud, quien acusó a algunos fenomenólogos franceses (Lévinas, Marion, Henry, entre otros) de ampliar las condiciones de manifestación del fenómeno más allá de los límites que debe tener toda apariencia. Junto a esta extensión, también habrían interpretado la fenomenología como el único método filosófico practicable, basándose en el hecho de que, como todo lo que se manifiesta debe ante todo poder darse a sí mismo, por derecho todo puede darse a sí mismo y, por tanto, no se imponían límites a la manifestación. Esto también permitió ampliar las características del fenómeno a los "datos religiosos". Sin embargo, esta no es la única forma en la que se han relacionado la fenomenología y la religión. Antes de este momento francés de la fenomenología, otros autores ya abordaron el tema. Entre ellos se encuentra Gerardus van der Leeuw, quien muestra que es posible hablar de fenomenología y religión sin tener que renunciar a los horizontes de la fenomenología (el sujeto, el mundo, el ser) y manteniendo la especificidad del fenómeno religioso.
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