No es una broma. La amenaza de embargar el saldo bancario a los madrileños que no paguen las multas de tráfico va muy en serio. La cuenta atrás ha comenzado para todos aquellos que se nieguen a pagar las multas puestas en el nuevo año. La empresa recaudadora municipal preguntará a todas las entidades bancarias si los morosos disponen de fondos en ellas, si su saldo puede hacer frente a la deuda y, en caso afirmativo, ordenará la transferencia de dicha cantidad a una cuenta municipal. La medida, de dudosa legalidad, no parece que vaya a conseguir la eficacia que se persigue: solucionar el endiablado tráfico madrileño y terminar con los morosos.
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