Desde 2017, EE.UU. está experimentando un auge de la extrema derecha. La narrativa dominante para explicar la indignación social y el revanchismo político que catalizan la radicalización de las comunidades blancas es el detrimento económico. Este estudio contrasta la relación actual entre pauperización y radicalización en el Rust Belt. A través de la correlación entre la variación de los grupos de odio con un índice multidimensional de pauperización se encontró una relación positiva entre ambas variables. Es decir, definitivamente el detrimento económico genera un incremento en las organizaciones de extrema derecha. Sin embargo, no es el único conjunto de variables explicativas, pues se registraron otros dos ápices relacionados con coyunturas políticas específicas.
Since 2017, the United States has witnessed a notable increase in far-right activity, with economic decline often cited as the primary factor driving the radicalization of white communities. This study investigates the relationship between impoverishment and radicalization in the Rust Belt region. By analyzing the correlation between variations in the number of hate groups and a multidimensional index of impoverishment, we find a positive relationship between economic decline and the rise of far-right organizations. While our results confirm that economic downturns contribute to the growth of far-right movements, they also reveal that this is not the sole explanatory factor. We identify two additional peaks of far-right activity linked to specific political events, suggesting that economic decline is a significant but not exclusive driver of radicalization.
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