¿Por qué debería considerarse la hormona de crecimiento (GH) como un agente terapéutico prometedor para la neovascularización en pacientes con isquemia crítica de miembros inferiores? La respuesta es sencilla. En este artículo se analizan todas las evidencias sobre las acciones que la GH acomete en el endotelio. Las hormonas proangiogénicas y, en concreto, el eje GH/IGF-I son los grandes olvidados en los estudios de neovascularización y no cabe duda de que dicho eje desempeña un papel crucial en la respuesta tras la oclusión de un vaso. Teniendo en cuenta, además, el efecto probado de la GH en la cicatrización de heridas, la terapia con esta hormona podría considerarse una terapia complementaria para mitigar los síntomas de la falta de flujo sanguíneo a nivel de las extremidades inferiores en pacientes sin otras opciones, aunque nunca como terapia aislada ni puntual. Mostraremos un resumen inédito de resultados del estudio GHAS, pionero en administrar GH en pacientes con isquemia. Como conclusión, a pesar de las evidencias, debe investigarse esta vía terapéutica más profundamente, buscando la dosis más eficaz con los menores efectos colaterales, así como la vía de administración más adecuada.
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