Las causas llevadas por almagristas y pizarristas ante los tribunales de la Península sacaron a la luz escandalosos sobornos y compadreos entre los conquistadores y algunos ministros del Consejo de Indias. El rey es avisado de ello y ordena la visita de un juez al Consejo en 1541. El juez concluye que, quitando tres, el resto de los integrantes del Consejo de Indias habían incurrido en cohecho. Este asunto unido a las reivindicaciones de Bartolomé de las Casas, cabeza visible del bando antiencomendero y que tenía de su lado al Consejo de Castilla, y a los resultados de otros juicios de residencia como el de Pedro de Alvarado en Guatemala (1536-1541), decidieron al rey a promulgar un nuevo ordenamiento jurídico, las llamadas Nuevas Leyes de 1542-43, por medio de las cuales se atajara el poder creciente de los conquistadores y se pusiera coto a los atroces crímenes de los que el rey tenía constancia.
Para que estas Nuevas Leyes se cumplieran, en el capítulo XI de ellas se decreta la creación de dos nuevas Audiencias, la de Lima y la de los Confines. Por encima de la autoridad de la Real Audiencia de Lima está la del recién nombrado primer virrey del Perú, Blasco Núñez Vela; pero en Guatemala, Honduras, Chiapa etc., gobierna la Real Audiencia de los Confines.
Los lugares gobernados por la susodicha audiencia permanecen en paz y en ellos se cumple, más o menos, lo dispuesto en las nuevas leyes, mientras que en Perú se produce la rebelión abierta de Gonzalo Pizarro y la subsiguiente guerra civil. Por unas u otras causas el virrey no pudo hacer cumplir la ley ni mantener en paz su dominio.
Una vez pacificado el Perú por obra del licenciado Gasca, vuelve a su cauce la vida y se facilita también la evangelización. Veremos como progresa la nueva cristiandad peruana. Hablaremos de las órdenes religiosas y sacerdotes seculares que la hicieron posible, de los pueblos de indios, de las doctrinas y de las reducciones.
The cases presented by the supporters of Almagro and those of Pizarro before the courts of continental Spain uncovered scandalous bribes and cronyism among the conquistadors and the ministers of the Council of the Indies. The king was made aware of this and ordered a judge to visit the Council in 1541. The judge concluded that all of the Council of the Indies members but three had incurred in bribery. This issue, together with the claims by Bartolomé de las Casas, who was the visible leader of the anti-missions party and had the Council of Castile on his side, and the results of other trials of residency such as that of Pedro de Alvarado in Guatemala (1536-1541), led the king to promulgate a new legal system, the so-called New Laws of 1542-43, by means of which the growing power of the conquistadors would be cut short and the horrific crimes of which the king was aware would end.
Chapter 11th of the New Laws established two new Audiencias (Courts of Justice), that of Lima and that of the Confines (Boundaries), to ensure that the laws were respected. Above the authority of the Royal Court of Lima was that of the newly appointed first viceroy of Peru, Blasco Núñez Vela; but in Guatemala, Honduras, Chiapa, etc., the Royal Court of the Confines ruled. The places under the aforementioned court remained in peace and the provisions of the new laws were more or less respected, while in Peru the open rebellion of Gonzalo Pizarro and the subsequent civil war took place. For one reason or another, the viceroy could not enforce the law or keep peace in his domain.
Once Peru was pacified by the actions of graduate Gasca, life was back on track and evangelization was resumed. We will see how the new Peruvian Christianity progressed. We will talk about the religious orders and secular priests that made it possible, about the Indian peoples, the doctrines and the missions
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