Se presentaron como la panacea fiscal de los últimos tiempos y su reclamo fue la seguridad, los altos rendimientos, la liquidez y una gestión profesionalizada. Pero se pecó, una vez más, de falta de información y el fiasco de muchos inversores confiados frenó su expansión en el segundo semestre del año pasado. Ahora se han recuperado expectativas y aunque lejos todavía del nivel de otros países europeos, los fondos se constituyen en el mejor activo para un inversor no especialista. La demanda, no obstante, no quiere riesgos y los fondos más solicitados son los que ofrecen mayor seguridad. Los inversores españoles, en el "fondo" muy conservadores, han depositado casi siete billones de pesetas en estos productos financieros.
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