Seis meses después de su clausura, la Expo vuelve a ser noticia. La repentina decisión del Gobierno de invertir 3.700 millones de pesetas en la remodelación del recinto de la Cartuja, y la singular publicación de un Real Decreto que renuncia a la anunciada liquidación de la Sociedad Estatal, han supuesto un giro espectacular en el epílogo de "la fiesta". Felipe González ha esperado hasta el umbral de las elecciones para redactar el testamento. Cartuja 93 ya no hereda los activos de la Expo. Será una sociedad de nuevo cuño -AGESA- la que englobará estos y los de otras entidades estatales creadas para los fastos del 92, y al frente de la cual se ha colocado a un hombre de Jacinto Pellón y de Virgilio Zapatero como es Alejandro Martínez. Traducido a lenguaje político, los guerristas recuperan, en vísperas de las elecciones, su feudo andaluz.
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