José María Álvarez del Manzano tiene el don de la ubicuidad y aprendió de Tierno Galván que las elecciones se ganan en la calle. Ahora está a punto de marcharse a los Jerónimos para asistir al funeral por Don Juan de Borbón. Eso explica su traje gris y la corbata negra. Álvarez del Manzano es monárquico viejo, "no como los arribistas de ahora", dice, y recuerda cómo su padre era asiduo visitante de Villa Giralda. No se altera a pesar de los sapos que come todos los días al leer los periódicos. Este sevillano de 55 años y cuatro hijos, militante del Betis, es el principal activo de José María Aznar, el escaparate del cambio "por eso -añade- me parten la cara todos los días". No tolera la violencia y afirma, con convicción, que oye muy bien a los que hablan y muy mal a los que gritan.
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