Este artículo consiste en catorce fragmentos en forma de tesis sobre diversos aspectos de la relación entre ética y estética en el arte contemporáneo. Una idea dominante es que no hay en el arte efectos necesarios con contenido ético y político. De darse tales efectos, ello es pura contingencia. Más aún: el arte contemporáneo puede producir un efecto contrario al del incremento de una conciencia moral y política de los ciudadanos; puede anestesiar estas conciencias. No obstante, y a pesar de ello, el arte sigue conservando un rol en el aprendizaje moral y político de la ciudadanía. Algunos aspectos de este aprendizaje, como las nociones de experiencia, daño, mal reconocimiento y enmienda se comentan aquí para plantear algunos temas de discusión.
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