Una violación que no conlleva violencia física que ponga en riesgo la vida, que es cometida por algún conocido de la víctima y/o que no es denunciada por la víctima (la cual denominaré violación cotidiana) incita las siguientes dos preguntas: “¿Por qué la víctima no luchó o huyó?” y “¿Por qué no le contó a alguien más?” Recientemente, estudios sobre la “inmovilidad tónica” basados en depredación animal han presentado una explicación fisiológica de las experiencias de inmovilización que tienen lugar durante la agresión sexual. La yuxtaposición de la depredación animal con la agresión sexual cotidiana genera una pregunta: ¿Cómo es que una respuesta que, en animales, está reservada para escenarios letales y sin salida se presenta en casosde violación en los que la víctima no teme morir y no presenta lesiones físicas extremas? Los estudios sobre inmovilidad tónica en animales no nos ayudan a responder a esta pregunta ni a explicar por qué las mujeres deciden no denunciar cuando son víctimas de una violación. Una exploración filosófica acerca del sentido de la inmovilidad tónica en casos de agresión sexual nos ayuda a justificar la yuxtaposición de escenarios de vida o muerte con casos de violación en los que la vida no está en peligro y nos permite entender las razones por las que las mujeres guardan silencio tras una agresión sexual. La violación es acompañada por sentidos históricos profundos que pueden ser encapsulados en la noción de “muerte social”, la cual en los EstadosUnidos está asociada con la conquista colonial, la esclavitud y el empobrecimiento. El espectro de la muerte social asedia la violación cotidiana y produce respuestas de vida o muerte.
Rape that does not involve life-threatening physical violence, is committed by someone known to the victim, and is not reported to law enforcement (called, here, commonplace rape) raises two questions: “Why didn’t she fight back or run away?” and “Why didn’t she say anything at the time?” Recently, research on “tonic immobility,” based on animal predation studies, has provided a physiological explanation for experiences of immobilization during sexual assault. The juxtaposition of animal predation with commonplace sexual assault raises the question: How is it that a response reserved, in animals, for lethal, no-way-out scenarios is present in modes of violation where the victim does not report fear of death or extreme physical harm? Neither does this research help explain why women fail to report. This philosophical exploration of the meaning of tonic immobility in sexual assault helps to justify the juxtaposition of life-or-death scenarios with less-than-life-threatening violation, and sheds light on the reason for women’s silence after sexual assault. Rape is accompanied by deep historical meanings that can be encapsulated in the notion of “social death,” associated in the U.S. with colonial conquest, enslavement, and impoverishment. The specter of social death haunts commonplace rape, producing life or death responses
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