La de San Quintín fue la primera victoria del reinado de Felipe II, y una de las mayores y más decisivas. “El desorden no ha sido pequeño, puesto que cuatro o cinco mil caballos han derrotado a más de seis mil y a quince mil infantes”, escribió unos días después de la batalla un funcionario francés apellidado Delbène al cardenal François de Tournon, arzobispo de Lyon y dignatario de Enrique II de Francia en Italia. La caballería hispánica –española, alemana y valona– barrió en los campos de Essigny, al sur de San Quintín, al ejército del condestable de Francia, el veterano Anne de Montmorency, que había tratado de auxiliar la ciudad, sitiada por el ejército de Felipe II desde el 2 de agosto de 1557. La victoria española se debió, al igual que la de Mühlberg diez años antes, a la combinación de reiters, o herreruelos, provistos de armas de fuego, y de hombres de armas y caballos ligeros equipados con lanzas.
© 2001-2026 Fundación Dialnet · Todos los derechos reservados