El informe de los peritos judiciales sobre el caso Filesa ha tenido los efectos de una bomba contra el Partido Socialista. Los peritos confirman la opinión que desde hace casi dos años se había generalizado entre los medios y observadores independientes: la existencia de una trama de pseudo empresas, dirigida por un grupo de políticos socialistas y destinada a la financiación irregular del PSOE. Felipe González, en medio de un abucheo estudiantil, reconoció que consideraba la posibilidad de dimitir, mientras los guerristas mantenían -con la complicidad de TVE- la táctica del marido adúltero sorprendido in fraganti por su mujer: negar. "No es lo que parece", rezaba la consigna que emanaba de la calle Ferraz, en tanto que la indecisión era la tónica que predominaba en Moncloa.
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