Desde que la IA emergió con fuerza, a finales de 2022, no dejamos de sorprendernos y adaptarnos a un carrusel interminable de novedades. Tras el impacto inicial por la generación de textos, llegaron las imágenes, después el vídeo. Quien más quien menos ya ha hecho a estas alturas sus pinitos y no pocos lo han integrado en su caja de herramientas. Tal eclosión ha llevado a que nos preguntemos dónde está el límite, asumiendo incluso que tal límite no existe. Sea como sea, más pronto que tarde normalizaremos la IA y el centro de gravedad se trasladará a otro punto. ¿Cuál será ese punto?
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