Ayuda
Ir al contenido

Dialnet


Idiopathic intracranial hypertension and COVID 19

    1. [1] Universidade Católica de Brasília

      Universidade Católica de Brasília

      Brasil

  • Localización: Gaceta Médica boliviana, ISSN 1012-2966, ISSN-e 2227-3662, Vol. 47, Nº. 1, 2024 (Ejemplar dedicado a: Gaceta Médica Boliviana), págs. 99-102
  • Idioma: español
  • Títulos paralelos:
    • Hipertensión intracraneal idiopática y COVID 19
  • Enlaces
  • Resumen
    • español

      The pathogenesis of idiopathic intracranial hypertension (IIH) involves hormonal, immune, metabolic, and vascular factors1-4. This uncommon entity often affects young women with weight excess, and causes headache, visual and stability or cognitive changes, anxiety and depression; and can follow COVID-19 infection or vaccines1-4. Besides IIH, the SARS-CoV-2 virus is associated with cerebrovascular stroke, conscience impairment, papillophlebitis, optic neuritis, and diverse other cranial neuropathies1-4. Worthy of note are also the neuro-ophthalmic complications after COVID-19 vaccines, as the examples of arterial or venous brain thrombosis, intracerebral bleedings, bilateral anterior ischemic optic neuropathy, and post-vaccination cranial neuropathy2. Accurate neurological exam, magnetic resonance imaging of the brain, evaluation of the cerebrospinal fluid pressure and the laboratory determinations are the mandatory tools. I recently read the case study published in this Journal by Therán León JS, et al. about a woman at her 26 years with SARS-CoV-2 infection and IIH, who presented headache, visual impairment, and papilledema, which were successfully managed4. The magnetic resonance imaging (MRI) of skull was normal and the lumbar puncture revealed an unremarkable cerebrospinal fluid, but the pressure was high (40 cm H2O); her symptoms relieved with lumbar puncture and acetazolamide 500 mg 2 times daily4. The authors commented on the SARS-CoV-2 blockage of lymphatic vessels, increasing the resistance to CSF outflow and causing IIH, and the capillary endothelial cells expressing the ACE2 receptor of the virus, which could favor its neuroinvasive nature4. In this setting, it seems useful to add some comments on other very recent articles1-3. Carazo-Barrios L, et al. evaluated the courses of headache, anxiety and depression among 112 patients with IIH during the COVID-19 pandemic (92% women) with an average age of 36,6 ± 9,2 years, a mean time since the diagnosis of 6,25 ± 5,66 years, and detected a significant worsening of the anxiety and depression due to the confinement1. Regarding to the treatment of IIH, an increase was observed from a scale of no treatment to oral medication or to surgical procedure in 12,5% of cases during the confinement; and the authors suggested studies about medium and long-term impact on cases of IIH1. Feizi M, et al. reviewed neuro-ophthalmic disorders related to COVID-19 infection and vaccination, which may occur in up to 30% of the cases, mainly with severe infection2. The changes included acute disseminated encephalomyelitis, ageusia, anosmia, altered conscience, cerebral venous thrombosis, myelin oligodendrocyte glycoprotein-associated disease, neuromyelitis optica, posterior reversible encephalopathy, besides the strokes2. The mechanism involves cytokine storm, delayed autoantibody genesis, direct invasion, endothelial dysfunction, hypercoagulation, hypoxia, and lower immune tolerance2. Thakur S, et al. reported a 49-year-old woman who received a unique dose of the vaccine approximately four months before, and presented with intracranial hypertension causing blurred vision; and due to the positivity of her SARS-CoV-2 Rapid Antigen test, she was admitted in the isolation ward and further underwent an endoscopic optic surgery3. As persistent headaches in COVID 19 may herald an IIH, which is an unusual complication, the authors highlighted the role of an early diagnosis and prompt treatment of these cases since the primary care, aiming to avoid an evolution of irreversible visual damage3. The author strongly believes that the herein included commentaries might enhance the interest and awareness of the readers about the hypothesis of central nervous system disorder related to the COVID-19 infection or vaccination, favoring the early diagnosis.

    • English

      La patogénesis de la hipertensión intracraneal idiopática (HII) involucra factores hormonales, inmunes, metabólicos y vasculares1-4. Esta entidad poco común afecta frecuentemente a mujeres jóvenes con exceso de peso, y provoca dolor de cabeza, cambios visuales y de estabilidad o cognitivos, ansiedad y depresión; y puede seguir a la infección por COVID-19 o a las vacunas1-4. Además de la IIH, el virus SARS-CoV-2 se asocia con accidente cerebrovascular, deterioro de la conciencia, papiloflebitis, neuritis óptica y otras neuropatías craneales diversas1-4. También son dignas de mención las complicaciones neurooftálmicas tras las vacunas COVID-19, como ejemplos de trombosis cerebral arterial o venosa, hemorragia intracerebral, neuropatía óptica isquémica anterior bilateral y neuropatía craneal posvacunación2. Las herramientas obligatorias son el examen neurológico preciso, la resonancia magnética del cerebro, la evaluación de la presión del líquido cefalorraquídeo y las determinaciones de laboratorio.

      Recientemente leí el estudio de caso publicado en esta Revista por Therán León JS, et al. sobre una mujer de 26 años con infección por SARS-CoV-2 y HII, que presentó cefalea, discapacidad visual y papiledema, los cuales fueron manejados exitosamente4. La resonancia magnética (RM) de cráneo fue normal y la punción lumbar reveló líquido cefalorraquídeo normal, pero la presión era alta (40 cm H2O); sus síntomas se aliviaron con punción lumbar y 500 mg de acetazolamida 2 veces al día4. Los autores comentaron sobre el bloqueo de los vasos linfáticos por parte del SARS-CoV-2, que aumenta la resistencia a la salida del LCR y provoca HII, y las células endoteliales capilares que expresan el receptor ACE2 del virus, lo que podría favorecer su naturaleza neuroinvasiva4. En este sentido, parece útil añadir algunos comentarios sobre otros artículos muy recientes1-3.

      Carazo-Barrios L, et al. evaluó la evolución del dolor de cabeza, la ansiedad y la depresión entre 112 pacientes con HII durante la pandemia de COVID-19 (92% mujeres) con una edad promedio de 36,6 ± 9,2 años, un tiempo medio desde el diagnóstico de 6,25 ± 5,66 años, y detectó un empeoramiento significativo de la ansiedad y la depresión debido al encierro1. En cuanto al tratamiento de la HII, se observó un incremento de una escala de no tratamiento a medicación oral o a procedimiento quirúrgico en el 12,5% de los casos durante el confinamiento; y los autores sugirieron estudios sobre el impacto a mediano y largo plazo en los casos de HII1. Feizi M, et al. revisaron los trastornos neurooftálmicos relacionados con la infección y la vacunación por COVID-19, que pueden ocurrir hasta en un 30% de los casos, principalmente con infección grave2. Los cambios incluyeron encefalomielitis aguda diseminada, ageusia, anosmia, alteración de la conciencia, trombosis venosa cerebral, enfermedad asociada a la glicoproteína de oligodendrocitos de mielina, neuromielitis óptica, encefalopatía posterior reversible, además de los accidentes cerebrovasculares2. El mecanismo implica tormenta de citoquinas, génesis retardada de autoanticuerpos, invasión directa, disfunción endotelial, hipercoagulación, hipoxia y menor tolerancia inmune2. Thakur S, et al. reportaron una mujer de 49 años que recibió una dosis única de la vacuna aproximadamente cuatro meses antes, y presentó hipertensión intracraneal que le provocó visión borrosa; y debido a la positividad de su prueba rápida de antígeno SARS-CoV-2, fue ingresada en la sala de aislamiento y luego se sometió a una cirugía óptica endoscópica3. Como los dolores de cabeza persistentes en COVID 19 pueden presagiar una HII, que es una complicación inusual, los autores destacaron el papel de un diagnóstico precoz y un tratamiento oportuno de estos casos desde la atención primaria, con el objetivo de evitar una evolución de daño visual irreversible3.

      El autor cree firmemente que los comentarios aquí incluidos podrían aumentar el interés y la conciencia de los lectores sobre la hipótesis de un trastorno del sistema nervioso central relacionado con la infección o la vacunación por COVID-19, favoreciendo el diagnóstico precoz.


Fundación Dialnet

Dialnet Plus

  • Más información sobre Dialnet Plus

Opciones de compartir

Opciones de entorno