Todo lo que ahora comienza a culminar en el ámbito europeo comunitario, se basa en la convicción de que es cierto un teorema que Adam Smith publicó en La riqueza de las naciones. Se podría sintetizar así: un mercado más amplio hace posible que se le atienda con series productivas mayores, que así pueden ser fabricadas en plantas industriales más grandes, lo que permite en ellas una división del trabajo más acusada, con lo que se mejora la productividad, se reducen los costes y, con todo ello, los precios pueden descender, lo que significa un acicate para la ampliación del mercado, a través de la cual se entra en un círculo virtuoso sin fin...
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