Joaquín Rodrigo (1901-99) fue un compositor prolífico de obras para varios medios en una amplia variedad de géneros, pero las audiencias conocen más su producción para guitarra, especialmente el Concierto de Aranjuez para guitarra y orquesta. Entre los defensores principales de su música para guitarra se encuentran Los Romeros: el padre, Celedonio, sus tres hijos, Celín, Ángel y Pepe, y sus dos nietos, Lito y Celino.
Este ensayo explora la relación personal y profesional de Rodrigo con Los Romeros a lo largo de cuatro décadas, desde la década de 1960 hasta la de 1990. La amistad profunda y el respeto mutuo que los unió también dio lugar a una cierta simbiosis, mediante la cual Rodrigo proveyó a Los Romeros de un repertorio nuevo, mientras estos aumentaron y mejoraron su reputación, en particular en su país adoptivo, Estados Unidos, donde la guitarra estaba más asociada al rock ’n’ roll que a la música clásica y tradicional de España
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