El trabajo de Slawomir Idziak ha marcado a toda una generación de directores de fotografía, incluyendo a mí. Su trabajo junto a Krxysztof Kieslowski y su manera de crear imágenes cinematográficas fue totalmente único y una fuente de inspiración para muchos otros. Trabajó el fotoquímico de una manera atrevida e inspiradora y, a pesar de desarrollar su carrera en diferentes industrias cinematográficas y diversos países, ha conservado siempre una forma y un estilo personales en todas las películas que ha rodado. Creo que es en la esencia de su manera de trabajar la dirección de fotografía donde podemos aprender una filosofía sobre el arte y el oficio que sigue totalmente vigente, aún con todos los cambios técnicos que hemos vivido y vivimos desde el tiempo en que él desarrolló su carrera. Hace unos meses, mientras hablaba de su trabajo con una colega polaca, Anna Bogacz, me ofreció la posibilidad de ponerme en contacto con él para conversar sobre su carrera y su forma de hacer cine. Eso acabó convirtiéndose en una larga y apasionante entrevista por Zoom que podría durar páginas y páginas, y que he intentado resumir en este texto, narrado por el director de fotografía en primera persona.
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