Antecedentes y objetivos: El Sistema de Vigilancia de Factores de Riesgo asociados a Enfermedades No Transmisibles dirigido a población juvenil (SIVFRENT-J) mide, desde 1996, la prevalencia, distribución y características de los principales factores de riesgo relacionados con el comportamiento, con el fin de establecer prioridades, planificar estrategias de prevención y promoción de la salud, y evaluar los efectos de las intervenciones. En este informe se presentan los resultados correspondientes al año 2021. El año 2021 transcurrió aún en la situación de emergencia o crisis sanitaria originada por COVID-19 que comenzó en 2020, por lo que se presentan también los indicadores relativos al impacto que dicha situación de crisis ha podido tener sobre otros factores o aspectos de la salud de la población juvenil contemplados en este informe.
Metodología: Este sistema se basa en la realización de encuestas seriadas con periodicidad anual a una muestra aproximada de 2.000 individuos escolarizados en el 4º curso de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (E.S.O.) en la Comunidad de Madrid. El cuestionario se compone de un núcleo central de preguntas que se mantiene estable en el tiempo para poder realizar comparaciones, y un apartado flexible que se va modificando periódicamente en función de las necesidades de salud pública.
En este informe se analizan los indicadores correspondientes al año 2021, agrupados en los siguientes apartados: evaluación subjetiva del estado general de salud o salud subjetiva; salud mental; posición autorreferida en el grupo en función de los resultados escolares, agobio por el trabajo escolar y sentimiento hacia la escuela; hábitos de sueño; ejercicio físico; alimentación; percepción de la imagen corporal y dietas para adelgazar; sobrepeso y obesidad; consumo de tabaco; consumo de alcohol, consumo de drogas de comercio ilegal; relaciones sexuales; violencia en el ámbito de las relaciones de pareja; acoso y ciberacoso (bullying y ciberbullying); accidentes; seguridad vial; información sobre temas de salud e indicadores relativos a la situación de emergencia sanitaria por COVID-19.
Resultados: En 2021, el 85,9% de la población estudiada, población escolarizada en 4º de ESO, consideró su salud como buena o muy buena, aunque el 68,0% de las chicas y el 40,2% de los chicos presentaron malestar o distrés psicológico. El 46,7% de las chicas y el 20,0% de los chicos señalaron que el trabajo escolar les agobiaba mucho, el 21,4% de los/as jóvenes consideraron que estaban entre los/as que sacan las notas más bajas, el 39,6% de los/as jóvenes indicaron que la escuela no les gustaba mucho o no les gustaba nada y un 15,6% indicó que les gustaba mucho. El 65,1% de los/as jóvenes dormía de lunes a viernes menos horas de las recomendadas y el 0,5%, más. El 16,2% de los/as jóvenes dormía los fines de semana menos horas de las recomendadas y el 19,1%, más.
Una proporción muy elevada de la población no realizó la actividad física recomendada para estas edades. El 50,4% de las chicas y el 18,7% de los chicos no realizaban al menos 3 días a la semana actividades físicas vigorosas. Por otro lado, el 41,6% de las chicas y el 26,0% de los chicos no alcanzaron la recomendación de realizar actividad física al menos moderada diariamente. Y, en total, el 34,1% de las chicas y el 14,0% de los chicos no cumplió ninguno de los dos aspectos recomendados, no realizando ni ejercicio físico al menos moderado diariamente ni ejercicio físico intenso al menos 3 días/semana.
El consumo de alimentos mantuvo un patrón con bajo consumo de fruta y verduras y exceso de productos cárnicos, bollería, chucherías saladas y bebidas industriales: un 58,1% no consumía al menos dos raciones de fruta al día, un 37,6% no consumía al menos una de verdura y sólo el 21,9% consumía 5 ó más raciones de fruta y verdura al día; el 64,8% consumía dos o más raciones diarias de cárnicos, el 16,8% dos o más raciones de galletas o productos de bollería y el 26,0% consumía bebidas industriales todos o casi todos los días. El 11,6% de los/as jóvenes indicó que los días que tienen clase suele realizar la comida en el centro escolar y el 86,5% en su casa.
El 25,1% de las chicas y el 12,6% de los chicos afirmaron haber llevado a cabo alguna dieta para adelgazar.
El índice de masa corporal, estimado con los datos de peso y talla aportados por los/as propios/as jóvenes, muestra que un 18,6% de los chicos y el 12,0% de las chicas tenían sobrepeso u obesidad.
En cuanto al consumo de sustancias, el 6,0% fumaba cigarrillos diariamente, siendo mayor la prevalencia en las chicas (6,6%), que en los chicos (5,4%) y un 16,7% (e igual porcentaje tanto en chicos como en chicas) refirió consumir en la actualidad productos de tabaco no tradicional.
El 38,1% de la población había consumido algún tipo de bebida alcohólica en los últimos 30 días y el 7,7% había ingerido alcohol 6 ó más días. La proporción de jóvenes con un consumo calificado “de riesgo” en población general adulta sana mayor de 18 años (“bebedores/as de riesgo”) fue un 3,7%. Este consumo se realizó principalmente en fines de semana, lo que dio lugar a ingestas excesivas agudas: el 23,8% había realizado algún consumo masivo/intensivo en una misma ocasión en los últimos 30 días (patrón “binge drinking”) y el 32,9% afirmó que se había emborrachado alguna vez en los últimos 12 meses.
La droga de comercio ilegal de uso más frecuente fue el hachís, con un 10,5% de consumidores en los últimos 12 meses. El 17,0% refirió que le habían ofrecido drogas en los últimos 12 meses y el 6,6% en los últimos 30 días.
El 22,4% de la población juvenil estudiada había tenido relaciones sexuales con penetración. Un 23,4% no utilizaron el preservativo en la última relación sexual y un 19,8% no había utilizado durante la última relación métodos de prevención del embarazo eficaces.
El 9,7% de la población juvenil con pareja o expareja en el último año refirió haber sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja o expareja en los últimos 12 meses y un 17,7% refirió haber sufrido ciberviolencia. En total, un 23,4% había sufrido violencia física y/o sexual y/o ciberviolencia en el último año por parte de su pareja o expareja.
Por otro lado, el 5,7% (3,7% de los chicos y 7,5% de las chicas) indicó haber sufrido acoso y/o ciberacoso durante el último año en el ámbito escolar.
Un 12,1% había tenido algún accidente en los últimos 12 meses, siendo casi dos veces más frecuente en los chicos (15,5%) que en las chicas (9,0%). La utilización del casco en moto continuó siendo baja ya que el 34,4% de los/as jóvenes que utilizaron este vehículo no emplearon siempre esta protección, siendo aún más baja la utilización del casco en bici, que no emplearon siempre el 76,5% de los/as jóvenes que utilizaron este vehículo.
En relación a la información sobre diversos temas de salud, la proporción de jóvenes que no había recibido información durante el curso escolar actual o los dos cursos anteriores, osciló entre el 35,6% sobre el consumo de alcohol y el 68,6% en el caso del sida.
El 56,8% de los jóvenes indicó que su nivel de preocupación por los riesgos para la salud del COVID-19 era bastante, mucho o muchísimo, el 58,0% señaló que el coronavirus o COVID-19 estaba afectando a su vida diaria bastante, mucho o muchísimo y el 85,7% consideró que estaba afectando la vida diaria de otras personas bastante, mucho o muchísimo.
Los factores socioeconómicos influyeron de forma notable en prácticamente todos los aspectos, comportamientos e indicadores de salud analizados. Al disminuir el nivel socioeconómico disminuyó la proporción de jóvenes que consideraron su estado general de salud como bueno o muy bueno, aumentó la presencia de malestar psicológico o distrés, aumentó la proporción de jóvenes que señalaron encontrarse entre los/as que sacaban las notas más bajas, aumentó la proporción de jóvenes a los/as que el trabajo escolar les agobiaba mucho y la de aquellos/as a los/as que la escuela no les gustaba mucho o nos les gustaba nada, disminuyó el porcentaje de jóvenes que dormían diariamente las horas recomendadas, aumentó el porcentaje de jóvenes que no realizaban actividad física vigorosa al menos 3 días a la semana, empeoró sustancialmente el patrón alimentario (aumento de la proporción de jóvenes con una ingesta de lácteos inferior a las 3 raciones al día, del porcentaje de jóvenes con una ingesta inferior a las dos raciones diarias de fruta, del porcentaje de jóvenes con una ingesta inferior a una ración de verduras al día, del porcentaje de jóvenes con una ingesta inferior a las 5 raciones diarias recomendadas de frutas y verduras, del porcentaje de jóvenes con una ingesta de productos cárnicos superior a las 2 raciones diarias y del porcentaje de jóvenes que una ingesta bebidas industriales diaria o casi diaria), aumentó la prevalencia de exceso de peso y aumentó la prevalencia de consumo actual de tabaco no tradicional (aunque en este último, se percibió también un aumento en la prevalencia de consumo actual al aumentar el poder adquisitivo de las familias).
Al disminuir el nivel socioeconómico también aumentó la proporción de jóvenes con un consumo masivo/intensivo de alcohol en una misma ocasión en los últimos 30 días, la de jóvenes que declararon haberse emborrachado alguna vez en los últimos 12 meses y la de jóvenes que habían viajado en los últimos 30 días en un vehículo con el conductor bajo los efectos del alcohol, aumentó la proporción de jóvenes que habían tenido alguna vez relaciones sexuales con penetración, siendo la proporción de jóvenes que utilizaron el preservativo en su última relación sexual menor en los menores niveles socioeconómicos, y aumentó la proporción de jóvenes que sufrieron ciberviolencia en el ámbito de las relaciones de pareja y la de jóvenes que sufrieron acoso o cibercacoso en el ámbito escolar.
Las tendencias 1996-2021 muestran un importante avance en algunos de los indicadores estudiados, siendo especialmente reseñable por su magnitud la disminución en el consumo de tabaco y de drogas de comercio ilegal, así como el incremento de las prácticas de seguridad vial, aunque en estas últimas el uso del casco en moto y en bici sigue requiriendo importantes mejoras. También hay que destacar, aunque en menor medida, la mejora en los indicadores de consumo de alcohol. Por el contrario, los indicadores relacionados con el balance energético (alimentación y actividad física) siguen mostrando un patrón de dieta desequilibrada e inactividad física, con un incremento global durante este periodo del sobrepeso y obesidad que afecta a hombres y mujeres. La violencia en el ámbito de las relaciones de pareja en cualquiera de las formas estudiadas (violencia física y/o sexual y/o ciberviolencia) afectó en 2021 a casi 1 de cada 4 jóvenes en la región.
La proporción de jóvenes que no recibieron información sobre diversos temas de salud siguió siendo muy elevada, sobre todo en los temas que guardan alguna relación con la sexualidad (información sobre sida y otras enfermedades de transmisión sexual, sobre métodos anticonceptivos, o sobre sexualidad en general) y ello, en un contexto en el que se observa que un alto porcentaje de jóvenes no utilizaron preservativo ni métodos anticonceptivos eficaces en la última relación sexual, habiendo registrado este último comportamiento una tendencia creciente en el periodo estudiado, 1996-2021.
El cambio particularmente intenso observado en algunos indicadores entre 2019 y 2020 (aumento de la prevalencia de malestar psicológico, aumento del porcentaje de jóvenes que no realizaban actividad física vigorosa al menos 3 días a la semana, disminución de la proporción de jóvenes con algún consumo masivo/intensivo de alcohol en una misma ocasión en los últimos 30 días, de la proporción de jóvenes que afirmó haberse emborrachado en los últimos 12 meses, de la proporción de jóvenes que habían viajado en los últimos 30 días en un vehículo con el conductor bajo los efectos del alcohol y de la proporción de jóvenes con algún consumo de hachís en los últimos 12 meses; en todos ellos, excepto en el referido a la salud mental, el cambio más intenso desde 1996), debido probablemente a la excepcional situación de emergencia o crisis sanitaria provocada por COVID-19, remitió parcialmente en 2021.
Conclusiones: Los resultados del SIVFRENT dirigido a población juvenil en 2021 ponen de manifiesto la necesidad de prestar la máxima atención a los indicadores relacionados con el balance energético, donde continúa observándose un patrón de dieta desequilibrada, especialmente en los hombres, y elevada inactividad física, especialmente en las mujeres; así como a los relacionados con el consumo de tabaco y alcohol, debido a su gran impacto sobre la salud. La violencia en el contexto de las relaciones de pareja y el acoso y ciberacoso en el ámbito escolar es otro de los problemas que requieren importante atención.
Asimismo, es importante incrementar las acciones de educación para la salud en general y en los colegios, en concreto, las referidas a la sexualidad y enfermedades de transmisión sexual. El impacto de los factores socioeconómicos es muy notable en prácticamente todos los indicadores examinados, lo que pone de manifiesto lo imprescindible que resulta establecer abordajes de prevención y promoción de la salud que atiendan las situaciones de mayor vulnerabilidad que se producen al disminuir el nivel socioeconómico. La influencia considerable de la excepcional situación de emergencia sanitaria provocada por COVID-19 sobre algunos de los indicadores de salud durante 2020, remitió parcialmente en 2021. Habrá que seguir prestando atención a su evolución.
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