Town of Durham, Estados Unidos
En sus disquisiciones sobre la prohairesis, Aristóteles esboza una clara teoría sobre la elección racional humana que no sólo se asemeja, sino que además integra aspectos centrales de la racionalidad económica moderna. Sin embargo, su teoría se desvía de esta cuando llega a uno de los principales componentes de la teoría moderna de la elección económicamente racional, que son las preferencias que guían las decisiones de los individuos. Ajeno a los límites disciplinarios de los siglos XIX y XX, Aristóteles menciona la racionalidad económica sólo para ahondar en la variedad de los tipos de personalidad y de la programación mental de las personas. En Sobre las virtudes y los vicios los deseos, las emociones y los valores culturales influyen en la elección racional de los distintos estereotipos humanos. Asimismo, su alumno Teofrasto considera más interesante la diversidad de las preferencias y la manera en que interactúan las partes racional e irracional del cerebro que el proceso de la toma de decisiones en sí mismo. Aristóteles y Teofrasto describen la racionalidad económica, pero conceden mayor importancia a los diferentes tipos de personalidad y a la manera en que las emociones y los deseos irracionales intensifican, deforman o eluden por completo los procesos de cálculo racional del cerebro.
Aristotle outlines a clear theory of human rational choice in his discussions of prohairesis, which is tantalizingly similar to, and even includes, central aspects of economic rationality. His theory then veers off, however, when it gets to one of the major components of modern economically rational choice theory, which are the preferences that guide individuals’ decisions. Unbeholden to disciplinary boundaries of the nineteenth and twentieth centuries, he mentions economic rationality only to delve into the variety of personality types and mental programming of the people he observed around him. Desires, emotions, and cultural values influence rational choice of different stereotypes in the Virtues and Vices. Likewise, his student Theophrastus also found the diversity of ancient Greek preferences to be more interesting than the decision-making process itself, particularly how the rational and irrational parts of the brain interact. Aristotle and Theophrastus describe economic rationality but their account of rational choice focuses more on the different personality types, and how emotions and irrational desires intensify, warp, or bypass altogether the rational calculating processes of the brain for some individuals.
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