"Uno de cada tres matrimonios en Gran Bretaña terminan en divorcio. Tres de los cuatro hijos de la reina han registrado un desastre marital. En este capítulo la soberana puede decir, con toda razón de ser, que sobresale por encima de sus súbditos". La ironía del profesor y psiquiatra, Anthony Clare, con motivo de la separación de Carlos y Diana, no puede hacer olvidar las consecuencias que supone este último capítulo en el culebrón de los Windsor. Diana pasará a engrosar la lista de "separados de oro" -junto a Phillips y Fergie- y obtendrá más de 175 millones de pesetas al año. Se quedará asimismo con la custodia de los niños y formará su propia "Corte". Sin embargo, si "Di" encontrase otro novio, éste podría ser sentenciado a muerte, según una antigua ley. Por su parte, Carlos, incluso con un divorcio formal, no se vería imposibilitado para reinar.
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