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Informe: Vigilancia del consumo de tabaco y de la exposición ambiental al humo de tabaco en la Comunidad de Madrid: Resultados del Sistema de Vigilancia Integral del Tabaquismo. Informe 2024.

  • Autores: Madrid (Comunidad Autónoma). Consejería de Sanidad
  • Localización: Boletín epidemiológico de la Comunidad de Madrid, ISSN 1135-3155, ISSN-e 1695-7059, Vol. 29, Nº. 5, 2024, págs. 4-47
  • Idioma: español
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  • Resumen
    • Antecedentes y objetivo: El tabaco es un producto tóxico cuyo consumo sigue siendo la principal causa aislada de morbilidad y mortalidad prematuras evitables en la Comunidad de Madrid, España y resto de regiones de nuestro entorno socioeconómico. Al problema de consumo de tabaco tradicional se ha añadido el del consumo de otros productos de tabaco y muy relacionados, comercializados en los últimos años como los cigarrillos electrónicos y los vapeadores, lo que ha generado una nueva dimensión en el problema del tabaquismo, originando un nuevo problema de salud pública y complicando y agravando el ya existente. La exposición ambiental a las emisiones de los productos de tabaco constituye también un problema de salud pública.

      La Comunidad de Madrid dispone de un Sistema para la Vigilancia Integral del Tabaquismo (VITa), coordinado por la Unidad Técnica de Vigilancia de las Enfermedades No Transmisibles de la Consejería de Sanidad, que integra diversos sistemas de información que se han venido desarrollando desde 1995 (SIVFRENT-A, SIVFRENT-J, Encuestas de Tabaco, Mortalidad atribuible al tabaquismo en la Comunidad de Madrid) que ha permitido conocer la evolución de la epidemia de tabaquismo en la región desde entonces.

      Se presentan resultados hasta el año 2023, último año disponible. El objetivo de este informe es proporcionar información primordial para el conocimiento de la epidemia de tabaquismo y la orientación del diseño y la evaluación de políticas y actuaciones de salud pública para su prevención y control, dirigidas a reducir la prevalencia de consumo de tabaco y productos relacionados (prevención del inicio y promoción del abandono) y a reducir la exposición ambiental a sus emisiones.

      Metodología: A través el análisis de la Encuesta de Tabaco 2005, del SIVFRENT-A 1995-2023 y del SIVFRENT-J 1996-2023 se ha realizado un estudio descriptivo de la situación actual y de la evolución mediante la estimación de indicadores de consumo de tabaco y productos relacionados, exposición ambiental a aire contaminado por humo de tabaco y grado de acuerdo con la prohibición del consumo en diferentes espacios públicos y/o de uso compartido en población adulta (18-64 años) y en población juvenil (población escolarizada en 4º curso de Enseñanza Superior Obligatoria [ESO], mayoritariamente comprendida entre los 15 y los 16 años de edad). Se presentan también algunos resultados de las encuestas EDADES-2022 y ESTUDES-2023 promovidas por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas del Ministerio de Sanidad.

      Resultados: Respecto al consumo de tabaco, en la Comunidad de Madrid en el año 2023, el 20,5% de la población de 18 a 64 años eran fumadores/as (un 17,3% diarios/as y un 3,2% ocasionales), el 55,0% no fumaban y el 24,5% eran exfumadores/as. La prevalencia de fumadores/as fue un 19,8% en hombres y un 21,1% en mujeres. Por edad, la prevalencia de fumadores/as fue mayor en los/as más jóvenes, tanto en hombres (22,3%) como en mujeres (23,1%) y en ambos sexos aumentó al disminuir el nivel socioeconómico, con la mayor prevalencia en los grupos de menor nivel educativo (33,3% en los hombres de nivel educativo bajo, 27,6% y 28,6% en las mujeres de nivel educativo bajo y medio-bajo, respectivamente). Respecto a las tendencias, la prevalencia de fumadores/as actuales (diarios/as y ocasionales) disminuyó en 2023 respecto a 1995 un 56,8% en hombres y un 46,0% en mujeres. Y en los últimos 10 años (periodo 2013-2023), la disminución en la prevalencia de fumadores/as fue un 32,4% en los hombres y un 17,6% en las mujeres.

      La situación de consumo de tabaco en 2023 en la población de 15-16 años fue la siguiente: el 14,0% fumaba con mayor o menor asiduidad, un 77,4% no fumaba, y el 8,6% eran exfumadores/as. Del total de jóvenes, el 4,4% fumaba diariamente y otro 4,3% fumaba alguna vez a la semana (8,7% de fumadores habituales). La proporción de jóvenes que fumaban diariamente en 2023 fue 4,5% en las mujeres y 4,3% en los hombres. Tanto en chicos como en chicas, la tendencia en la prevalencia de fumadores/as diarios/as fue descendente desde 1996. Comparando la prevalencia media de consumo diario de los dos últimos años (2022/2023) frente a la de los dos primeros (1996/1997) se observó una disminución porcentual del 80,7% en los chicos y del 79,8% en las chicas. Y en los últimos 10 años (periodo 2013-2023), comparando la prevalencia media de los dos últimos años (2022/2023) con la de los dos primeros (2013/2014), la disminución en la prevalencia de fumadores/as diarios/as fue del 25,2% en los chicos y del 27,0% en las chicas.

      Respecto al consumo de tabaco no tradicional y productos relacionados, en la población de 18-64 años, en 2023, el 28,1% refirió consumir o haber consumido alguno de estos productos. Un 5,8% los consumía en la actualidad (un 2,0% menos de una vez a la semana, un 1,7% alguna vez a la semana, pero no diariamente y un 2,1% lo hace diariamente), mientras un 22,3% los había consumido, aunque en la actualidad no lo hacía. El porcentaje de consumidores/as actuales fue casi un 20% mayor en hombres (6,2%) que en mujeres (5,3%). Entre 2020 y 2023 el consumo actual diario aumentó un 162,5% (prevalencia de consumo diario en 2023, 2,6 veces superior a la de 2020), el consumo actual global (diario y no diario) un 34,9% y el consumo actual o pasado conjuntamente un 21,1%. En una importante proporción de la población (18-64 años) se registró consumo de ambos tipos de productos, tanto tabaco tradicional (cigarrillos), como productos de tabaco no tradicional o productos relacionados. El 39,7% de los/as consumidores/as actuales de tabaco no tradicional o productos relacionados eran también fumadores/as de cigarrillos en la actualidad, el 82,6% de ellos/as, fumadores/as diarios. En total, un 2,3% de la población adulta consumía en la actualidad tabaco tradicional y tabaco no tradicional o productos relacionados.

      En la población juvenil de 15-16 años, en 2023, el 35,9% refirió consumir o haber consumido productos de tabaco no tradicional. Un 22,1% los consumía en la actualidad (un 12,6% menos de una vez a la semana, un 7,4% alguna vez a la semana, pero no diariamente y un 2,1% diariamente), mientras un 13,8% los había consumido, aunque en la actualidad no lo hacía (un 1,7% los había consumido diariamente y un 12,1% los había consumido, pero no a diario). El porcentaje de consumidores/as actuales fue un 25,9% mayor en las chicas (24,8%) que en los chicos (19,7%). Entre 2020 y 2023 el consumo actual diario aumentó un 133,3% (prevalencia de consumo diario en 2023, 2,3 veces superior a la de 2020), el consumo actual global (diario y no diario) un 30,0% y el consumo actual o pasado conjuntamente un 14,0%. En una importante proporción de la población se registró consumo de ambos tipos de productos, tanto tabaco tradicional (cigarrillos), como productos de tabaco no tradicional o productos relacionados. El 45,5% de los/as consumidores/as actuales de tabaco no tradicional o productos relacionados de esta edad eran también fumadores/as de cigarrillos en la actualidad, el 29,2% de ellos/as, fumadores/as diarios. En total, un 10,0% de la población juvenil consumía en la actualidad tabaco tradicional y tabaco no tradicional o productos relacionados.

      En cuanto a la percepción del riesgo, en 2023, el 94,8% de la población de 14-18 años consideró que el consumo de un paquete de tabaco al día podía ocasionar bastantes o muchos problemas, percepción que tuvo el 81,4% sobre el riesgo de fumar de 1 a 5 cigarrillos al día y el 35,8% sobre el riesgo de consumir cigarrillos electrónicos.

      Respecto al abandono del consumo de tabaco (cigarrillos), en torno a la mitad de los/as fumadores/as (15-64 años) se había planteado dejar de fumar (46,8% de los fumadores y 50,3% de las fumadoras en 2022) aunque sólo poco más de la cuarta parte había hecho algún intento para dejarlo (28,6% de los fumadores y 28,8% de las fumadoras en 2022).

      Boletín Epidemiológico de la Comunidad de Madrid. Nº 5. Volumen 29. Mayo 2024 SG Vigilancia en Salud Pública. Dirección General de Salud Pública CONSEJERÍA DE SANIDAD – COMUNIDAD DE MADRID 7 La prevalencia de exposición ambiental a aire contaminado por humo de tabaco en la población adulta (18-64 años) fue la siguiente: 14,8% en el hogar, 15,0% en el trabajo, 13,2% en bares y cafeterías, 6,3% en restaurantes y 37,5% en discotecas y pubs en 2023 y 58,7% en terrazas de bares, restaurantes y cafeterías.

      Se observó una tendencia creciente en los últimos cinco años en la prevalencia de exposición ambiental al humo de tabaco en todos los espacios estudiados, excepto en el hogar, con un nivel de contaminación en estos espacios bastante o muy alto en una proporción cada vez mayor. En la población juvenil (15-16 años), el 30,6% refirió que al menos una persona de las que viven en su hogar fumaba habitualmente en el interior (prevalencia de exposición ambiental a aire contaminado por humo de tabaco en el hogar).

      En 2023, el grado de acuerdo con la prohibición del consumo de tabaco en espacios públicos y/o compartidos por parte de la población adulta (18-64 años) (% de personas de acuerdo o muy de acuerdo) fue superior o cercano al 90% respecto a todos los espacios (transportes públicos, 98,2%; centros sanitarios, 95,9%; centros educativos, 94,9%; en el trabajo, 92,6%; restaurantes, 94,1%; bares, cafeterías, pubs o discotecas, 92,4%; parques infantiles, 90,5%; vehículo privado, 85,6% y cualquier espacio abierto, 79,4%), salvo en las terrazas de restaurantes y en las terrazas de bares, pubs y discotecas, respecto a las que, no obstante, superó el 50% (57,1% y 56,2%, respectivamente). En la población juvenil (15-16 años), el grado de acuerdo con la prohibición de consumo de tabaco (% de jóvenes de acuerdo o muy de acuerdo) fue del 78,1% respecto a los centros educativos y del 55,6% respecto a bares, cafeterías, pubs y discotecas.

      Conclusiones: A pesar de la importante disminución registrada en el consumo de cigarrillos desde el comienzo de la serie estudiada (1995 en población adulta, 1996 en población juvenil), durante la última década (2013-2023) el ritmo de descenso se ha ralentizado sustancialmente y los cambios han sido mucho menores. En 2023, aún fumaba con mayor o menor frecuencia 1 de cada 7 jóvenes de 15-16 años (14,0%), siendo fumadores/as diarios/as el 4,3% de los chicos y el 4,5% de las chicas, y en la población adulta (18- 64 años), 1 de cada 5 hombres (19,8%) y 1 de cada 5 mujeres (21,1%) seguían siendo fumadores/as. A este problema hay que añadir el del consumo otros productos de tabaco (“tabaco no tradicional”) o muy relacionados (pipa de agua, vapeadores, cigarrillos electrónicos), especialmente alarmante en los más jóvenes, entre quienes, en 2023, más de un tercio los consumía o lo había hecho en algún momento ya a la corta edad de 15-16 años. Uno de cada 4-5 jóvenes de 15-16 años (22,1%; 19,7% de los chicos y 24,8% de las chicas) los consumía actualmente con mayor o menor frecuencia y en sólo cuatro años (2020-2023) el consumo diario de estos productos se duplicó en esta población, incrementándose en un 133,3%. La exposición ambiental al aire contaminado por humo de tabaco es otro de los grandes problemas. Se detectó, en una proporción creciente, exposición, y por tanto incumplimiento de las normativas, en espacios en los que el consumo de tabaco no está permitido. Además de la toxicidad de estas emisiones, la exposición al hecho mismo de ver fumar o consumir estos productos contribuye a “normalizar” el consumo de productos que son altamente tóxicos. La población en su mayor parte es favorable a las regulaciones, como muestra el alto grado de acuerdo con la prohibición del consumo en espacios públicos o de uso compartido, tanto los regulados como los aún no regulados por las normativas vigentes (Ley 28/2005 y ley 42/2010) (más del 90% está de acuerdo o muy de acuerdo con la prohibición del consumo en la mayoría de los espacios). Es importante recordar que no existe ningún nivel seguro de consumo directo ni de exposición ambiental o pasiva al tabaco. Es muy necesario ampliar y fortalecer las acciones de prevención y control del consumo de tabaco en cualquiera de sus modalidades (cigarrillos tradicionales, cigarrillos electrónicos, vapeadores, pipas de agua, etc) y de protección ambiental frente al aire contaminado por humo de tabaco, por vapores y aerosoles de dispositivos electrónicos o por las emisiones, en general, de cualquier producto de tabaco o relacionado, así como trabajar decididamente en la “desnormalización” de este hábito.


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