Desde el panorama internacional se dirigen hacia nosotros dos perturbaciones económicas importantes. La primera de ellas está presidida por una crisis financiera susceptible de convertirse en recesión en el mundo. La segunda, por las recientes tendencias inflacionistas que del propio ámbito económico mundial surgen con fuerza. Que esto último es bien real lo vemos en la previsión sobre la economía norteamericana preparada por Vivian Brownstein para Fortune del pasado 28 de septiembre, en la que muestra que los precios pagados por los consumidores subirán un 5,5 por 100 durante 1988, mientras que el crecimiento en 1986 había sido del 1,1 por 100.
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