Melodie Nakachian estuvo durante 11 largos días en manos de una banda de asesinos. Ahora, cuando el éxito ha sonreído a la Policía española, da miedo el pensar que los secuestradores de la niña eran de ese tipo de "delincuentes profesionales" que no hubieran dudado un segundo en matarla con tal de salvar el pellejo. Como muestra, basta un botón: Constance Georgoux, un "duro" de los bajos fondos de Toulouse, intentó escudarse tras el cuerpo de Melodie al sentir la llegada de la Policía. Pero los "geos" no le dieron tiempo. Un único disparo le apartó de su víctima.
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