Madrid, España
La globalización, desde los años 90, ha contribuido a una transformación de las políticas de seguridad convirtiendo el espacio fronterizo en una cuestión más compleja. Un ejemplo de ello son las fronteras de Ceuta y Melilla transformándose en una auténtica “Fortaleza Europea” debido a las políticas de securitización llevadas a cabo por España y Europa. La externalización de las fronteras y la instrumentalización de la inmigración se han convertido en dos piezas fundamentales dentro de las relaciones entre España/ UE y Marruecos. Así, se produce una europeización de la política exterior española en la relación bilateral con Marruecos. Las vallas representan una contradicción paradójica entre la política de buena vecindad y la práctica fortificadora que separa España de Marruecos. Precisamente la agenda de Ceuta y Melilla nos servirá de barómetro para comprobar la efectividad, o pérdida de ella, de la política de vecindad y la política del “colchón de intereses”. Para ello es fundamental abordar el papel que juega España y la política exterior que lleva a cabo en el Mediterráneo, ya que en ocasiones puede actuar como puente y en otras como cabeza de puente. Dedicaremos especial atención al impacto que tuvo el conocido Proceso de Barcelona (1995) dentro del contexto del “giro mediterráneo”. Además, debemos entender el Mediterráneo como una barrera, y a su vez, como puente donde confluyen la frontera histórica, económica, política y cultural.
Globalisation, since the 1990s, has contributed to a transformation of security policies, making the border area a more complex issue. An example of this is the borders of Ceuta and Melilla, which have been transformed into a veritable » European Fortress » due to the securitisation policies carried out by Spain and Europe. The externalisation of borders and the instrumentalization of immigration have become two fundamental pieces in the relations between Spain/EU and Morocco. Thus, there is a Europeanisation of Spanish foreign policy in the bilateral relationship with Morocco. The fences represent a paradoxical contradiction between the policy of good neighbourliness and the fortifying practice that separates Spain from Morocco. The Ceuta and Melilla agenda will serve as a barometer to test the effectiveness, or lack thereof, of the neighbourhood policy and the doctrine of the “interest cushion” policy. To this end, it is essential to address Spain’s role and foreign policy in the Mediterranean, as it can at times act as a bridge and at others as a bridgehead. Special attention will be paid to the impact of the well-known Barcelona Process (1995) in the context of the “mediterranean twist”. Furthermore, we must understand the Mediterranean as a barrier, and at the same time, as a bridge where historical, economic, political and cultural frontiers converge.
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